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jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Alguien lo ve normal?



No es normal que los niños de 13 años comiencen a beber alcohol. Es algo prácticamente lógico que, durante nuestra adolescencia o juventud, nos hayamos pasado alguna vez con el alcohol. Pero en sí, emborracharse no es algo lógico, y tendría que quedar como un hecho anecdótico que alguna vez nos sucedió.
Sin embargo, sabemos que la forma de diversión normal de una juventud llena de miedos e inseguridades, con una autoestima bajísima, con problemas de comunicación y faltas de atención importantes, es beber. ¿Por qué? Porque beber es la forma de olvidarte de que tu padre le mete los cuernos a tu madre con su secretaria joven, de olvidarte de que no estás tan delgada ni eres tan hermosa como debieras ser para la sociedad, de que no te va bien en los estudios, o de que no podés decirle a una persona que la quieres porque tienes miedo a su rechazo. El alcohol desinhibe y termina mostrando lo mejor y lo peor de nosotros. Es una forma de desahogo generalizada de una sociedad enferma y reprimida. Por eso, y solo por eso, los jóvenes beben. No porque les guste el vino de 0.50 de euro. Y ahí distingo que no es lo mismo la copita de Vermouth que se toma mi abuela los domingos antes de comer, que el botellón del sábado a la noche.
Y ahí es cuando mantengo mi postura de que todas las campañas que haga el Gobierno son inútiles. Yo sé que es una obligación de ellos hacerlo, pero no soluciona nada. Me pueden poner imágenes de mi láringe con un cáncer por haber fumado, me pueden decir que puedo ser violada bajo los efectos del alcohol, mostrarme que si bebo y conduzco puedo matar a alguien y a mí misma... pero si yo quiero beber, lo voy a seguir haciendo. Si el problema es que la gente bebe, no hay que concientizarla de que es malo para su salud, porque eso ya lo saben, si no buscar la raíz del problema, y solucionarlo. Y esa es una tarea de todos, no del Gobierno.
Más allá de eso, vi la última campaña del Ministerio de Sanidad el otro día en la estación de tren, y me sorprendió para mal. Adolescentes aparentemente normales, que consumen alcohol como algo normal, que obviamente no lo es. Tiene varios problemas, a nivel ético como comunicativo.
A nivel ético está la contraposición entre la actitud de los adolescentes varones y mujeres respecto al alcohol. Mientras que las mujeres tienen que aguantar en urgencias a su amigo borracho, o mantienen relaciones sexuales sin estar en plenas condiciones para decidir si quieren hacerlo, lo que quiere decir que son sumisas, buenazas y tontas; son los varones los que cometen atrocidades: llegan al nivel de un coma etílico, se vuelven violentos y agresivos. Esto no es así: muchas mujeres (incluso más que hombres en la actualidad) se emborrachan. Algunas simplemente lloran, vomitan, se van a su casa y pasan una mala noche, como también lo hacen algunos hombres. Pero muchas otras se meten en peleas, se tiran encima de hombres y los manosean (lo que lleva al hombre a tomar una actitud activa y acostarse con ellas, ergo, la culpa no es solo de él, sino también de ella), y sí, alcanzan el coma etílico aún más fácil que un hombre. Por lo tanto, es una publicidad desfasada en el tiempo y feminista (porque la igualdad es la igualdad, y el feminismo y el machismo son extremos), que no me parece adecuada para mostrar los comportamientos de la juventud de hoy.
En el ámbito comunicativo, y según la regla que me han enseñado para los titulares, las frases en negativo cuestan más de asimilar para nuestro cerebro. De esta manera, la frase "Lo normal para su edad..." queda grabada a fuego en nuestras neuronas, mientras que la que de verdad debería ser importante, el verdadero mensaje de la campaña -"ESTO NO DEBERÍA SER NORMAL"-, queda olvidado entre otro montón de cosas, solo por llevar un 'no' que cuesta más de comprender.
Diría que, más allá de que ninguna campaña cumple su utilidad (concientizar al a población), esta ha perdido por goleada en todo. La solución para que los adolescentes dejen de tener actitudes tontas es comprenderlos y ayudarlos, no decirles lo malo que es el alcohol, porque aunque no lo parezca, elloss son más inteligentes de lo que parecen, y todo eso ya lo saben. Si beben, es porque están cubriendo con el alcohol otras cosas que les faltan. Ayúdemosles a tener esas cosas, y así, no necesitar una vía de escape.